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BOLITAS


Si bien no se conoce el verdadero origen de las "bolitas" o "canicas", su origen aparentemente se remonta hasta el Antiguo Egipto y la Roma Precristiana. Se han encontrado "bolitas" presentes en la tumba de un niño egipcio de alrededor del año 3000 a.C. En Creta, por su parte, jugaban con bolitas construidas a partir de materiales preciosos. En la Antigua Roma era un juego infantil cuya popularidad se extendió hasta la Edad Media.

 

El origen de la palabra canica proviene del germano knicher (bola con la juegan los niños). En Sudamérica se conocen como bolitas y en el Altiplano mexicano como cuirias o cuicas. En Nayarit las llaman pichas. Cada país y cada región les da un nombre diferente.

 

En todo el mundo prácticamente desde que el hombre descubrió que un guijarro redondo podía rodar. Se han encontrado pequeñas pelotas de barro de la Edad de Piedra; los niños egipcios y romanos las jugaban, al igual que los pequeños europeos de la Edad Media. En Frankfurt, Alemania, hay un museo de canicas y en Australia aún se realizan torneos nacionales.

 

En México, en el mural de Tepantitla, en Teotihuacan, se aprecia un grupo humano jugando con bolitas; sin embargo, en Latinoamérica el juego como tal es de origen español. En los romances de Delgadina, de los siglos XVII y XVIII se cantaba: “A los tres días de encerrada/se asomó en otra ventana/ adonde estaba su hermano/ bolitas de oro jugaba”.

 

Una canica es una pequeña esfera de vidrio, alabastro, cerámica, arcilla o metal que se utiliza en diversos juegos infantiles. Estos juegos son prácticamente universales, y aunque existen muchas variantes, la esencia es casi siempre la misma: lanzar una o varias canicas para intentar aproximarse a otras o a agujeros objetivo. Cuando se gana una mano se suelen tomar las canicas del otro jugador o de los jugadores contrarios